Iniciamos nuestra Oración en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oramos por nuestros familiares y amigos enfermos, especialmente por la salud de la Licenciada Nancy Merino, las señoritas Mikaela Mejía, Jenixer Castillo y Gabriel Villacis y por el Señor Wabdy Lopez y la niña Rosita Gaibor, de séptimo grado.
Tambien como Iglesia estamos orando por la salud y pronta recuperación del Santo Padre, el Papa Francisco.
San Vicente Ferrer, predicador incansable, apóstol de la paz y mensajero del Evangelio. Durante estos tres días, nos uniremos para meditar sobre su vida, su vocación y el ejemplo que nos dejó como discípulos de Cristo.
San Vicente Ferrer fue un hombre que, tocado por la gracia de Dios, escuchó y siguió el llamado de su vocación con fidelidad y pasión. Hoy, en este primer día del Triduo, reflexionaremos sobre cómo Dios lo eligió para ser un instrumento de reconciliación y paz en un tiempo de gran división, y cómo él, con valentía y fe, respondió al llamado de Dios.
Que este Triduo nos inspire a redescubrir nuestra propia vocación cristiana y a vivirla con el mismo fervor que San Vicente, siempre dispuestos a ser mensajeros del Evangelio y constructores de paz en nuestro mundo.
Lectura: Vocación de San Vicente Ferrer
El primer día puede centrarse en la reflexión sobre cómo San Vicente descubrió y respondió al llamado de Dios. La lectura podría estar tomada de su biografía o de las enseñanzas que él mismo dejó en sus escritos.
Lectura: «Y fue así como San Vicente, tocado por el Espíritu Santo, se comprometió con una vida de predicación, buscando siempre la reconciliación entre los hombres y la proclamación del Reino de Dios. A lo largo de su vida, San Vicente nunca dudó en seguir el llamado que Dios había puesto en su corazón, dedicándose a la conversión y evangelización de los pueblos, y siendo ejemplo de humildad y fortaleza.»
Reflexión del Día 1: La Vocación Cristiana
Hoy, reflexionemos sobre la vocación cristiana que todos hemos recibido. San Vicente Ferrer entendió que su vida no era suya, sino que pertenecía a Dios. Se entregó con generosidad al servicio del Reino de Dios, siendo testigo del Evangelio en un mundo que necesitaba escuchar su mensaje de paz y salvación.
San Vicente, a lo largo de su vida, respondió a Dios de manera concreta y comprometida, sirviendo a los demás con amor y buscando siempre la unidad y la reconciliación. A través de su ejemplo, se nos invita a reflexionar sobre cómo respondemos nosotros al llamado de Dios. ¿Estamos dispuestos a vivir nuestra vocación cristiana con la misma dedicación y pasión?
Que este día nos impulse a redescubrir el sentido profundo de nuestra propia vocación y a renovarnos en nuestro compromiso con el servicio a Dios y a nuestros hermanos.
Oración Final
Señor Dios, en este primer día en honor a San Vicente Ferrer, te damos gracias por el ejemplo de este gran santo que respondió generosamente a tu llamado. Ayúdanos a seguir su ejemplo, viviendo con fidelidad y pasión nuestra propia vocación cristiana. Que, como él, podamos ser mensajeros de tu paz y reconciliación, y vivir siempre en tu amor. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén.