VIERNES, 18 DE SEPTIEMBRE


Señor Jesús, ilumina nuestra mente y fortalece nuestro corazón. Bendice nuestra comunidad educativa, ayúdanos a crecer en conocimiento y valores, y enséñanos a servir y construir un mundo mejor. Amén.

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

José de Cupertino, que vivió en el siglo XVII, consciente de su escasa educación escolar, se hacía llamar por humildad «Hermano Burro». Sin embargo, en modo gratuito y carismático recibió el don de la ciencia infusa (conocimiento que se recibe de forma directa del cielo sin necesidad de estudiar) y las levitaciones místicas, volaba mientras estaba en oración. Se le considera el santo patrón de los estudiantes y los aviadores.

Señor Jesús, gracias porque has vencido la muerte y nos das la esperanza de la resurrección. Acompáñanos durante este día y ayúdanos a anunciar tu Evangelio con nuestras palabras y obras. Por intercesión de san José de Cupertino, danos sabiduría, humildad y fortaleza para aprender y servir. Protégenos de todo mal y guíanos siempre hacia ti. Amén.

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