LUNES 28 DE SEPTIEMBRE


Señor Jesús, al comenzar nuestras labores, ponemos en tus manos este día. Ilumina nuestra mente para aprender y nuestro corazón para convivir. Danos constancia ante los desafíos y generosidad para ayudarnos. Que nuestras palabras y acciones construyan una comunidad unida y respetuosa. Acompáñanos siempre y ayúdanos a dar lo mejor de nosotros. Amén.

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande».

Entonces, Juan le dijo: «Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros». Pero Jesús respondió: «No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes».

Wenceslao nace en Praga en el 907, se convierte en duque de Bohemia jovencísimo. Cristianiza su país, es noble en el sentido más alto, una vez elige combatir en duelo para no arrastrar a sus soldados a la batalla, y el adversario se reconcilia con él. Muere por manos de su hermano en el 935.

Señor Jesús, al iniciar este día, enséñanos que la grandeza está en servir. Ayúdanos a valorar a cada persona y a trabajar unidos, sin rivalidades. Danos la fortaleza de san Wenceslao para vivir nuestra fe con coherencia. Que nuestras decisiones promuevan la humildad, la justicia y la misericordia. Acompaña nuestras labores y haznos instrumentos de tu paz. Amén.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *