¡Buenos días!
Iniciamos este momento de oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen
En el pueblo de Ardes-sur-Couze, decidieron un día construir un puente sobre un río para ir sin esfuerzo a una iglesia. El puente era tan estrecho y arqueado que, al entrar en él por un extremo, no podía verse si alguien caminaba en sentido contrario. Así fue que, el primer día, dos gruesas cabras se encontraron frente a frente. Ninguna de las dos quería ceder el paso, por lo que llegaron a pelearse por pasar y a caer finalmente las dos en el agua…. Lo mismo pasó con otros animales. Algo similar pasa en la siguiente historia que vamos a utilizar en nuestra oración esta mañana. Se titula “El puente”:
REFLEXIÓN:
– Esta historia nos puede ayudar a tomar conciencia de la importancia que pueden llegar a tener nuestros pequeños gestos (como el conejo y el mapache de la historia, que intentan resolver sus conflictos, sus diferencias, sin violencia).
Pedimos a Jesús que nos ayude a tomar ejemplo de ellas y rezamos unidos el
Padre nuestro...
Dios te salve María…
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…