ORACIÓN INICIAL
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.
Señor Jesús, hoy nos presentamos ante ti con nuestras alegrías, preocupaciones, dudas y sueños. Danos un corazón dispuesto a escuchar tu Palabra, reconocer nuestras debilidades y transformar nuestras acciones. Que tu presencia ilumine nuestras decisiones y nos enseñe a vivir con propósito. Amén.
EVANGELIO DE HOY: Lucas 15, 1-10
REFLEXIÓN:
Jesús nos presenta dos parábolas: la oveja perdida y la moneda perdida. Ambas nos revelan una verdad profunda: para Dios, cada persona tiene un valor único e irremplazable. El pastor deja las noventa y nueve ovejas para buscar a la que se ha perdido. Esta actitud nos permite comprender que el amor de Dios no excluye, no etiqueta y no abandona. Vivimos en una sociedad donde muchas veces las personas son valoradas por su apariencia, sus calificaciones, su popularidad, sus logros o su situación económica. También es fácil juzgar a alguien por sus errores sin conocer su historia. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar más allá de las apariencias y comprender que todos necesitamos amor, comprensión y oportunidades para cambiar.
EL SANTO DE HOY:

Hoy recordamos a San Domnino, San Teótimo, San Filoteo y sus compañeros, cristianos que entregaron su vida durante la persecución del emperador Diocleciano.
Domnino era un joven médico que murió en la hoguera por mantenerse fiel a su fe. Teótimo, Filoteo y otros compañeros fueron condenados a morir durante los juegos del circo.
Su testimonio nos recuerda que la fe no debe depender de las circunstancias. Ser cristiano significa vivir de acuerdo con nuestros valores, incluso cuando hacerlo no resulta fácil.
ORACIÓN FINAL:
Señor Jesús, gracias porque tu amor nunca nos abandona y siempre nos ofrece una nueva oportunidad. Enséñanos a no juzgar, a perdonar y a ser solidarios. Que el ejemplo de los santos mártires fortalezca nuestra fe y nos dé valentía para defender nuestros valores y actuar con justicia. Ayúdanos a ser jóvenes que transformen el mundo con amor y esperanza. Amén.
PADRE NUESTRO, AVE MARÍA Y GLORIA
