ORACIÓN INICIAL.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Como todos los días oramos por nuestros familiares y amigos enfermos del cuerpo y del espíritu, intercedemos pidiendo sabiduría para las autoridades, docentes y estudiantes y que todo lo que hagamos en este día sea para la Gloria de Dios y nos lleve a la vida eterna.
ORACIÓN FINAL
Jesús, así como sanaste a los enfermos y buscaste momentos de oración, ayúdanos a confiar en tu poder, a servir con alegría y a no olvidar que nuestra misión es anunciar el Reino de Dios.
Jóvenes, Jesús no permanece indiferente ante el sufrimiento: se acerca, sana y devuelve esperanza. También ustedes pueden llevar su amor a quienes están heridos, solos o desanimados. No permitan que las distracciones los alejen de la oración; en ella encontrarán la fuerza para descubrir su misión y compartir el Evangelio con valentía.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
