Iniciamos nuestra oración diciendo juntos, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.
Oramos por nuestros familiares y amigos enfermos, especialmente por la salud de la Licenciada Nancy Merino, el Señor Edison Zuñiga padre de Familia, las señoritas Mikaela Mejía, Jenixer Castillo, por Gabriel Villacis y por Maximiliano Almeida y la señorita Rosita Gaibor, de octavo grado. Oramos por nuestra Unidad Educativa, por nuestras autoridades, docentes, administrativos y estudiantes.
Hoy Jueves Eucaristico, oramos por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO
¡Oh Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su padre. Cansado de todo, sólo a Ti quiero, sólo a Ti busco, sólo en Ti hallo mi bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.
Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes…; te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor, dónde, pues no gusto las dulzuras de tu presencia, de tu amor?
Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa hacia Ti. ¡Oh buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el tiempo en que Tú me llamabas y yo huía… Y firme y sereno, a despecho de las tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti.
Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar y vencer.
No temas que te abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y verteré tantas lágrimas que, al fin, vendrás… Sí…, vendrás, y al posarte, disfrutaré en la tierra las delicias del cielo.
Dame tu ayuda para cumplir lo que te ofrezco; sin Ti nada soy, nada puedo, nada valgo… Fortaléceme, y desafiaré las tempestades.
Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor…, amor, porque si te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor. Amen.
Terminamos nuestra Oración juntando nuestras manos y dirigiendos a nuestro Padre Dios, diciendo juntos: Padre Nuestro…y a nuestra Madre del Cielo, Dios te Salve Maria…y gloria al Padre…
